EL RUIDO SÍSMICO

Hace unos días me sorprendió una noticia en televisión acerca de la reducción del “ruido sísmico”, lo que ha facilitado las mediciones en los sismólogos.  Resulta que, gracias al confinamiento que hemos vivido en el planeta, se ha reducido el ruido sísmico que las personas hacemos cada día moviéndonos de un lado a otro, con la circulación, la industria o las obras. Los científicos pueden ahora distinguir hasta las más pequeñas actividades sísmicas de la Tierra. Pero también dentro de las causas de ese ruido está la lluvia, el viento o el oleaje marino. De repente me imaginé como si la tierra, que siempre he sentido sólida y fuerte bajo mis pies, fuera como esos suelos de pisos antiguos que en cada pisada vibran las copas y toda la vajilla.

 Y esta bajada, como es lógico, ha sido más acentuada en las zonas cercanas a las grandes poblaciones. Gracias a que nos hemos quedado quietos y ha bajado el ruido sísmico, ha resultado más fácil mejorar la exactitud y sensibilidad de los registros de los terremotos o erupciones volcánicas en todo el mundo, o medir con más precisión la posición e intensidad de las tormentas oceánicas, permitiendo mejorar así las predicciones meteorológicas. El ruido sísmico varía según la situación sismográfica, la geología del subsuelo y la situación geográfica.

“Los factores fundamentales que controlan el índice y la calidad de transmisión de la información sísmica son el ancho de banda (B) y la Potencia de la Señal (S). El ancho de banda de un canal, es el rango de frecuencias que este puede transmitir con razonable fidelidad; Al incrementarse S a la potencia de la señal, se reduce el efecto del ruido de canal y la información se recibe con mayor exactitud”.

La fuente más común del ruido sísmico proviene de actividad del hombre sobre la superficie de la Tierra y se la conoce como “ruido cultural” y se origina principalmente por el registro de la propagación de las ondas sísmicas que es producida por el paso de vehículos, vibración de maquinarias industriales, que se encuentran relativamente cerca de una estación sísmica.        El ruido cultural se propaga principalmente como ondas superficiales de alta frecuencia y se atenúan a varios kilómetros de distancia y profundidad. Por eso el ruido cultural se reduce significativamente cuando se miden en pozos profundos y túneles. También varía del día a la noche (siendo superior en el día) y sus características son diferentes según sea el origen de su fuente. Pero también el origen de ese ruido está en la propia naturaleza: viento, agua o ruido geológico: cuando el viento mueve un “objeto” que está acoplado a la tierra como puede ser un árbol origina un gran ruido sísmico a través de sus raíces. También el viento origina ruido cuando actúa contra objetos grandes como torres u otros objetos al igual que lo producen las olas, las corrientes de agua o las actividades volcánicas

Por otro lado tenemos los microsismos que son esas oscilaciones naturales y regulares del subsuelo, pero no son producidas por los terremotos ni por fuentes artificiales (las originadas por el hombre), sino que provienen de fuentes naturales como las olas oceánicas y tormentas, por lo que su amplitud y frecuencia dependen del clima.

El mismo aparato de medición de los ruidos sísmicos- el sismómetro -también puede producir ruidos de alta potencia, pero de baja probabilidad, y su conocimiento resulta importante y útil para el operador de la red.

Los ruidos de periodo corto son producidos por la respuesta de las condiciones geológicas de las estructuras sobre las cuales se encuentra ubicada la estación sísmica en concreto. Además este tipo de ruido tiene que ver con la actividad diaria del hombre y los cambios bruscos de temperatura durante el día y la noche

La variación de los niveles del ruido debido a las condiciones locales se conoce como efectos de sitio, y está directamente relacionada con los ruidos que se producen por el tipo de rocas que componen  las capas del subsuelo, o de las estructuras geológicas (fallas, volcanes, ríos, montañas, etc), que se encuentran en las cercanías de la estación sísmica o sobre las que se encuentra situada esta estación. También por las variaciones climáticas en las diferencias entre frío y calor, el día y la noche.

Según la revista “Geo”,unos 4.000 millones de personas hemos estado en confinamiento, lo que representa el 57% de la población mundial.Esta inactividad, además de traer muchos beneficios para el medio ambiente, ha llevado a una disminución significativa del ruido sísmico ambiental, es decir las vibraciones de la corteza terrestre causadas por la actividad humana.

Así que, ya sabes, ahora que empezamos a volver a la normalidad,andemos un poco más “de puntillas” y …¡No armemos tanto ruido!!

http://www.ign.es/web/ign/portal/sis-ruido-sismicohttps://

www.efe.com/efe/espana/destacada/el-confinamiento-reduce-ruido-sismico-y-mejora-la-exactitud-sismografica/10011-4214696

 

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