El optimismo nos hace más fuertes: ¡¡Viajemos!!

Desde que ha empezado esta pandemia he luchado contra viento y marea para no sucumbir en el pesimismo y tristeza que nos rodea y nos asfixia apretando nuestro cuello cada día un poquito más. He luchado por tener y transmitir entusiasmo y energía a los que me rodean para no dejarnos llevar por algo tan preocupante que, en verdad existe, pero no nos puede ganar  la partida del día a día. Y esta mañana, buscando buenas noticias me encuentro con este titular: “El optimismo como manera eficaz de combatir la pandemia

La falta de optimismo se ha definido comola percepción errónea de una persona al considerar que tiene menos posibilidades de experimentar una situación adversa de las que tiene realmente o de las que tienen las personas de su alrededor”. Los investigadores de la BBHI (Barcelona Brain Health Initiative) opinan que esta conclusión no es muy realista y que, por el contrario, podría traer graves consecuencias por el hecho de que, si eres muy optimista, puedes no cumplir exhaustivamente las normas de prevención y “dejarte llevar” por el entusiasmo al sentir que nuestro riesgo disminuye. Entonces ¿qué?, ¿todos tristes y amargados? Yo no sé tú, pero a mi me “come la tristeza por los pies” y no lo aguanto más. ¿Quiere decir esto que me voy a quitar la mascarilla, o voy a hacer lo contrario de lo que me prescriben? NO, pero un poquito de alegría reduce el estrés, controla la ansiedad y potencia la salud. Así que, ¡vamos a buscar un poquito de alegría y optimismo cada día!

Según el psicólogo Cliff Arnall “el tercer lunes de enero es el día más triste del año”. Y este lunes que viene ¡ni te cuento! la terrible pandemia que nos azota, la factura de la luz, los políticos que nos vuelven locos a todos, el frío tan terrible que hemos pasado y que aún nos hace tiritar…y encima, teniendo que cumplir esos “buenos” propósitos que nos ponemos cada año y no terminamos de cumplir jamás

Pues bien, hoy es el sábado  anterior al “peor” lunes y quiero que encares el fin de semana con alegría y positividad, y para ayudarte un pelín, te mando una buena noticia: ¡NOS VAMOS DE VIAJE!!

                                                                                                ¿Adónde? Nos vamos a Skara Brae, Patrimonio de la Humanidad desde 1999

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Skara Brae         calificada como la Pompeya escocesa, se sitúa en la Bahía de Skaill, en Mainland, la  isla más grande de Las Orcadas, en Escocia. Es una aldea que hoy en día continúa siendo    un misterio. “Emergió” prácticamente a la luz como consecuencia de una enorme tormenta que devastó Escocia en 1850. Sus fuertes vientos rescataron de entre los escombros media docena de casas de 4 y 6 metros de lado, con muros de piedra y rodeadas completamente por tierra, estiércol, huesos y desperdicios. Seguramente esta forma de construir protegía a sus habitantes de los vientos gélidos que allí soplaban. No parece que fuera un poblado muy grande, sino más bien un conjunto de casas para unos individuos que llevaban una vida familiar sin distinciones de rango. Después de análisis y pruebas, ha sido fechada entre los años 3100 y 2480 a.C

Seguramente, cuando fue construido este poblado neolítico no estaría tan cerca del litoral, sino preferiblemente en el interior, pero debido al cambio del territorio a través del tiempo ha quedado situado donde lo encontraron.

Cada casa tenía una puerta sólo, y casi todas sin ventanas con “mobiliario de piedra, estantes y camas empotradas”. Pero sí se puede afirmar que sus habitantes eran excelentes canteros ya que “las losas de piedra se apilan con cuidado, formando fuertes muros, ligeramente desplazadas hacia dentro cuanto más arriba, de modo que la abertura de la techumbre es más pequeña que la superficie del suelo”. Una cosa que llamó mucho la atención cuando fue descubierto el poblado fue el buen estado de conservación de los objetos encontrados (estanterías, sillas molinos de grano…)

En algunas de las piedras se han encontrado unas inscripciones como líneas verticales y diagonales, pero se desconoce si puede representar algún tipo de escritura, aunque los investigadores han descartado que sean elementos puramente decorativos.

No hay indicios de cuándo fue su final ni el motivo ya que no parece haber sufrido ataques violentos. Puede que sus pobladores se marcharan sin más en busca de otras tierras más favorables, o, como defienden algunos investigadores, fueran sorprendidos por una tormenta devastadora como la que lo sacó a la luz sepultando el pequeño poblado entre arena y manteniéndolo escondido hasta el siglo XIX, protegido para convertirlo en uno de los poblados neolíticos mejor conservados de Europa.

MªJesús Rubio Atalaya

Bibliografía

 

“Skara Brae: la Pompeya escocesa” de Rubén Montoya

“Skara Brae: el Neolítico en las Orcadas” de Javier Ramos

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